La onda expansiva del grito perfectamente enunciado, con el tono justo de un doblaje ochentero, atravesó Elmore. Las voces regresaron: el zumbido, los tacones, y sobre todo, el inconfundible:
Gumball suspiró. Darwin lo abrazó.
—¿Qué? —preguntó Gumball.
—¡JÓTAMENTE, NIÑOS!
—¡Mamá! ¡Papá! ¡Si no como ese cereal en los próximos cinco minutos, mi vida perderá todo sentido! —anunció Gumball, con los ojos más abiertos que los de Darwin cuando ve su reflejo. el increible mundo de gumball en espanol latino
—Que el mundo sin voz latina no es increíble. Es solo... raro.
Todo volvió a la normalidad. Richard apareció flotando con la nube. La onda expansiva del grito perfectamente enunciado, con
Darwin, el pez naranja más optimista de la historia, saltó en su pecera con rueditas.