Lo que Elena ignoraba era que sobre el techo de su casa, dos seres se enfrentaban cada noche. Uno era alto, de luz fría, con ojos como grietas rojas. El otro apenas brillaba, herido, con una espada pequeña y rota.
En el pueblo de Villa Luz, todos conocían a la familia Rivas. Eran humildes, trabajadores, y cada domingo ocupaban la tercera banca de la iglesia pequeña que olía a madera vieja y esperanza. Pero nadie sabía que sobre su hogar se libraba una batalla que no podían ver. Frank Peretti Esta Patente Oscuridad Pdf Spanish 12
Esa noche, Elena recordó algo: su madre, en su lecho de muerte, le había puesto la mano en la frente y dicho: “Hija, si alguna vez sientes que el cielo está cerrado, clama. Aunque tiembles. Aunque no sientas nada.” Lo que Elena ignoraba era que sobre el