—¿Tú quieres casarte conmigo… en una capilla manejada por un Elvis de traje blanco?

Cuando Elvis iba por el “Sí, quiero” simulado, entró Mr. Belding como un huracán calvo.

Las Vegas brillaba como un diamante falso. Luces de neón, máquinas tragamonedas con forma de plátanos y una réplica de la Estatua de la Libertad en miniatura.

—¿Spring Break en Las Vegas? ¡Me apunto! —dijo Zack colgando con su sonrisa de pillo.

—Chicos… ¿y si nos casamos?