El Juego Del Siglo - Space Jam-

Los "Monstars". Estos tipos son literalmente el talento robado de las estrellas de la NBA. Cuando se transforman en monstruos musculosos, cada uno lleva el nombre del jugador al que robaron. Es una metáfora brutal sobre la explotación deportiva y cómo el juego se vuelve sucio cuando la habilidad se convierte en un producto. El Partido Final: ¿Dónde estaba la defensa? El clímax es de manual. Los Tune Squad van perdiendo por 20 puntos. Todo parece perdido. Los Monstars (liderados por el enorme y rudo Bang) humillan a Piolín y Silvestre. Pero entonces, ocurre la magia. Bugs Bunny saca la "Agua Misteriosa" (que es simplemente agua del grifo con etiqueta). Michael Jordan la bebe y, de repente, puede estirar su brazo hasta la mitad de la cancha, volar y hacer mates desde la línea de tres puntos.

Al ver a sus amigos despojados de su esencia, Bugs Bunny convence a Michael Jordan (quien se esconde en un campo de béisbol) para que salga del retiro y ayude a los Looney Tunes a recuperar su libertad en el partido más importante de la historia: el Space Jam . Sí, Michael Jordan es la cara del póster, pero el verdadero MVP de esta película es el elenco de voces. Los Looney Tunes nunca habían sido tan... cool . Mel Blanc ya había fallecido en 1989, pero los actores que tomaron las riendas (Billy West como Bugs y Elmer Fudd, Dee Bradley Baker como Pato Lucas y el Tazmanian Devil, Kath Soucie como la Piolín femenina) hicieron un trabajo magistral. Space Jam- El juego del siglo

La secuela, Space Jam: A New Legacy (2021), lo intentó. Tenía a LeBron James, tecnología de punta y un cameo de Don Cheadle. Pero le faltó el corazón. Le faltó la "suciedad" del 2D. Le faltó esa sensación de que, por un momento, un dios del deporte podía jugar a la pelota con un conejo y que todo estuviera bien en el mundo. Si ves Space Jam: El juego del siglo hoy, notarás los greenscreens defectuosos, las líneas de diálogo robóticas de Jordan y un ritmo narrativo que parece escrito sobre una servilleta. Pero si la ves con los ojos de un niño de 8 años que desayunó Cerez del Lago viendo dibujos animados, sigue siendo un slam dunk . Los "Monstars"